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miércoles, 23 de febrero de 2011

Pensamientos después de saber que tienes un cáncer

Cuando era un chaval siempre pensaba que morirse a los 40, como mi padre, no era tan malo. A fin de cuentas... ¿qué había que hacer después de los 40?

Pero luego llegas a los 40 y piensas... ¡Qué chorrada! Estoy en lo mejor de la vida. O Casi.

A medidados de los 40 descubres que lo mejor de tu vida, probablemente, ya ha pasado. No solo envejeces tu. También crecen tus hijos, tu mujer se ajamonona, tus padres y suegros, si te quedan, empieza a tener fallos importantes...

Luego llegan los 50 y ya no disimulas. Te sale una tripilla blandurria, empieza a aclararse el pelo... Te juntas con tus compañeros y cuentas chistes sobre el sexo... Uuuuuuhhhhhh, el número de veces que lo haces sin sacarla... y todo eso.

En mi caso además se me juntaron problemas laborales, problemas conyugales, problemas paternofiliales, problemas de autoestima y problemas de todo tipo...

Y llegan los 60 y parece que ya estás de vuelta de todo. Ya no necesitas meter tripa. Ya no necesitas luchar por el puesto de arriba. Ya, si te echan, puedes apañarte con el despido y la prejubilación. Ya, la mayor parte de tus compis, pasea los lunes al sol. Y los martes también. Ya tus hijos no te piden pasta. Ya has superado TU crisis. Hasta podría decirse que empiezas de nuevo a ser feliz.

Y entonces vas un día al médico y se empeña en hacerte unos análisis y no sé qué prueba y de repente... te descubren que tienes un cáncer.

Te juro que no tengo miedo a morirme. Te juro que esto que estoy escribiendo ahora no implica que me pase la vida comiendome el tarro con el tema. Todos están optimistas. Lo hemos (¿hemos?) cogido a tiempo...¿porqué siempre pruralizan? ¿por no te dicen "te lo he cogido a tiempo"? ¿Les da miedo agarrarlo?
Y además yo tengo un argumento irrefutable. Soy el sexto de una familia de seis hermanos. Todos mayores que yo. Ya me adelanté a varios al casarme a los 23. (Ver otras entradas de este mismo Blog). ¿No seria una irresponsabilidad y una descortesía palmarla el primero?

Kick the bucket, dicen los ingleses. ¿De dónde viene palmarla?. Y ¿espicharla? ¿Es castellano? Partir c'est mourir an peu. Cada despedida es como morirse un poco. Qué poético.

El otro día celebraban el día del Cáncer. ¿Porqué coño tenemos que celebrarlo? En la radio eran muy positivos. El cuarenta y tantos por ciento de los tíos y el cincuenta y tantos por ciento de las mujeres lo superan. ¿Y el resto? Me jode formar parte de estas estadísticas.

lunes, 9 de junio de 2008

La teología de la vida después de la vida

Creo que Sally no va a organizar una misa con funeral por la muerte de Aba, a no ser que su padre se lo pida. Y no veo a su padre con fuerzas o gana de volverse a encontrar rodeado de sus familiares, y de los míos, en otra ceremonia. Por el contrario me parece que le alivia pensar que probablemente esta fué la última vez que se encuentre en este tipo de celebraciones.
En cada uno de los funerales en los que he estado, más bien pocos, me viene a la cabeza el pensamiento de lo que creo y de lo que no creo, aunque en ocasiones me gustaría creer.
Mi madre siempre trataba de convencerme de lo estupendo que es tener la FE. para ella, esta tierra era un valle de lágrimas, más o menos penoso, que daba paso a la vida eterna. Y no es que no apreciara las cosas de esta vida. Cuando conseguía liberarse de su pesimismo, era una persona feliz que disfrutaba enormemente de las conversaciones con personas interesantes, de la buena cocina, de sus baños matutinos en el agua helada del Cantábrico, de su aperitivo en cualquier chiringuito y de sus meriendas con cafe y croissant crugiente de los de cafetería, nada de bollos de panadería. Pero además, tenía la esperanza de que al morir se reencontraría con su marido que la dejó cuando ambos tenían cuarenta años, después de generar 6 hijos en los 10 años escasos de convivencia efectiva que disfrutaron, descontando los años de separación durante la guerra.
El Señor no me concedió a mi, sin embargo, el Don de la Fe. Me resisto a concebir el cuerpo de Jesús ascendiendo a los cielos, desfiando a las leyes de Newton que regulan atracción de los cuerpos y por lo tanto de la gravedad, impulsado por su propia fuerza. María, su madre, hizo lo mismo por méritos propios, pero ayudada por medios celestiales externos. ¿Sabías que la Asunción es tecnico-teológicamente diferente a la Ascensión? Me cuesta también creer que esos cuerpos se encuentran incorruptos y preservados al vacío en algún lugar de la bóveda celestial que cubre la tierra, expuestos al polvo cósmico, a las radiaciones y a la posibilidad de impactos contra la creciente basura espacial, sin más protección que unas débiles prendas de lino blanco.
Pero así como me es dificil concebir estos y otros Misterios, me parece evidente que existe una vida futura. Una vida con cielo e infierno cási como me explicaron de crío, cuando aún los teólogos creían en el cielo, el purgaqtorio y en el infierno. Una vida que no es eterna pero que se prolonga por detrás de la efímera existencia terrenal.
En mi cielo particular se encuentran junto a Aba, mi madre, Chilina, Rafa, Alex Pola, John Lennon, Martin Luther King, Antoine de Saint Exupery, Buster Keaton, la encantadora madre de Jano... Todos ellos viven en mi memoria. Solo tengo que oir en la radio "Imagine" para comprender que Lennon continúa existiendo en algún sitio de la galaxia, ayudando a hacer emerger los mejores sentimientos de la gente. Y supongo que ese mismo pensamiento será compartido por decenas de oyentes en ese instante. Ayer, sin ir más lejos, el espíritu de mi madre flotaba entre sus nietos reunidos en mi casa y hablamos de ella como si estuviera viva.
Afortunadamente no tengo a nadie en mi infierno particular. Algunos me han hecho daño, pero no tanto como para meterlos en esa categoría. Además tampoco se si aún viven. Pero me consta que existe un infierno donde se encuentran Hitler, Nerón y el malo de la película de Los Santos Inocentes.
No todos los que habitan hoy en el Infierno necesitaron vivir alguna vez. Ni tampoco los que habitan en el cielo. Ni falta que les hizo la vida para existir. ¿será verdad que existieron El Cid o Ben-Hur antes de que los inmortalizara Charlton Heston? ¿A quién le importa?
Algunos, como Nefertiti y Tutankamon, se hicieron construir unas pirámides para que miles de años más tarde se siguiera hablando de ellos. Lo consiguieron. Muchos han perdurado varias generaciones ayudados de sus libros, pinturas y esculturas. ¿Pensaría Botticheli que su nacimiento de Venus levantaría sentimientos entre los reprimidos adolescentes de mediados del Siglo XX? ¿Quién recordaría el semblante del Conde de Orgaz si no fuera por el Greco? ¿Sería Espartero famoso si no fuera por los pétreos atributos de su caballo? Otros más modernos utilizan materiales mucho menos nobles como el vinilo y el celuloide. Pese a que los originales están a punto de desparecer, Emule está consiguiendo que perduren sus efímeras obras en la memoria cibernética de la humanidad. Y si no lo crees, teclea "Marisol rumbo a Río" o "los Pequeniques" y tras unas horas de descarga comprobarás que aún existen. Mi pasión por el vídeo doméstico o incluso estos escritos nocturnos tienen algo que ver con mi concepto de la vida después de la vida.
En mi cielo, además de personas hay animales que me hicieron sentir querido, paisajes que ya no existen, motos que disfruté, el arpón de pesca submarina que se perdió en la Isla del Carmen, los colchones de goma-espuma del apartamento 216.... Lloré a escondidas cuando murió Fanta, pero ahora, cuando veo su foto, me hace recordar cómo saltaba de alegría cuando llegaba a casa y comprendo que fue uno de los muchos personajes que aportaron contenido en el guión de la película de mi vida y la de mis hijos, lo que la hace merecedora de una segunda vida en nuestro recuerdo.
Algunos personajes cohabitan entre el cielo y el infierno. Felipe II está en el cielo para los vendedores de souvenirs de el Escorial. Pero para los niños de Bruselas se encuentra tan en el infierno como Jack el Destripador o el hombre del saco. Lo mismo puede decirse de Franco, Mao, Stalin, el Ché, y pasará lo mismo cuando muera Zapatero, George Bush y Osama Bill Ladden.
Aba nos dejó hace unos días. Lo que más me emociona es pensar lo que en vida quiso a mis hijos. Si tuviera que resaltar alguna sus virtudes, me bastaría con decir que fué una buena persona, sin un ápice de malicia.
Tus apenados nietos, tu marido, tu hija y yo te recordamos.

domingo, 6 de enero de 2008

El lobo

El mote de "el lobo" o "el hermano lobo" me lo puso una amiga de mi hermana Paloma. Ella sigue llamándome así cuando quiere generar una especial complicidad o referirse a mí de una forma cariñosa.
El Hermano Lobo era una revista satírica de la época. Algo así como El Jueves. Pero el apodo no iba por ahí.
¿Tenía razón Boti para identificarme como un niño-lobo cuando tenía 17 o 18 años? Posiblemente. Las pistas para averiguar porqué andaba por la vida sin manifestar sentimientos afectivos las he escrito en una especie de memorias que algun día incluiré en el Blog.
Paloma y yo estamos muy unidos. Nadie lo diría si se atuviera al número de veces que nos vemos o a los puntos de coincidencia, aficiones...
Pero Paloma y yo compartimos vivencias paranormales. ¿No te lo crees? Yo tampoco creía a la vieja Vicenta cuando nos contaba cómo la noche en la que murió mi padre los dos nos pusimos a berrear al unísono. Pero te contaré un par de anécdotas.
Yo soy de los que se emocionan en el cine. No me averguenzo de decir que he llorado en varias películas. Sin ir más lejos, el otro día lloré viendo en la tele "Las bicicletas son para el verano".
Hace unos años fuí a ver "Y Johny perdió su fusil". Al final de la película me entraron unas ganas insoportables de aplaudir. Me levanté y con gran alarma de Sally, que estaba horrorizada, comencé a aplaudir en medio del patio de butacas. El público se estaba ya levantando y se quedó atónito al comprobar que había compartido la sesión con un loco de atar. De otra esquina de la sala surgiéron otros aplausos. Se encendieron las luces y me volví para ver quién compartía mi entusiasmo por esa antigua película antibélica como no ha habido otra en la historia del cine. Pese a que la escena que estoy contando sucedió en Madrid, pese a no haber coincidido nunca en un cine, pese a no tener ni idea que Paloma había querido ir a ver la misma película, el otro loco era mi hermana.
A mí me ha gustado mucho la música. Pero mi afición no era compartida por mis hermanos. "My Generation" de los Who me hizo comprender que mi generación abarcaba a unos pocos afortunados que nacieron entre el 49 y el 52. ¡Quita esa música ratonera! era la frase que recibíamos de los viejos adultos dos o tres años mayores que nosotros.

Una tarde estaba solo en casa viendo en la tele un concierto de Pink Floid. No es que fuera un grupo con el el que estuviera especialmente identificado. De hecho, yo soy de los que empezamos a bailar con "Twist and shout" y dejé de bailar mas o menos cuando se separaron los Beatles. Pero la calidad de la música sinfónica de Pink Floid me llegó hasta la médula y me hacía sentirme pletórico.
En ese momento sonó el teléfono. Era Paloma. - ¡Pón la 2! -me dijo. - Estoy alucinada.
Yo creo que podrían haber pasado meses desde que la última vez que nos habíamos llamado. Posíblemente desde la angustiosa tarde del 14 F. Comprendí una vez más que compartíamos una sensibilidad especial. Que había una serie de sensaciones que nos unían inexplicablemente.
Uno de mis hijos me ha abierta este bog. Es un regalo original. Cierto que me gusta escribir. Creo que escribo mucho mejor que hablo. En castellano y en inglés. Mis mejores atuaciones en la vida han sido por escrito. No me refiero a mis novelas inéditas, sino a las cartas que escribía a mi novia, ahora mi mujer y a las pocas veces que comuniqué ideas, directrices o pensamientos a mis hijos cuando eran adolescentes, ante la incapacidad de hacerlo cara a cara.
No solo con mis hijos. Los numerosos montajes de fotos y música que regalaba periódicamente a mi mujer contenían sistemáticamente el mismo mensaje: quizás el día a día me impide expresarlo de la forma que a tí te gustaría, pero te he querido siempre y te sigo queriendo.
Me siento especialmente orgulloso de una misiva, una especie de contrato, que lancé al segundo cuando tenía ventipocos años. Llevaba 3 años ejerciendo de estudiante, pasando de escuela en escuela sin ningún resultado. Era, y soy, consiente de su enorme potencial. Pero también era evidente que prefería la guitarra, los amigotes y la cerveza a hicar el codo lo suficiente para aprobar.
Un día le lancé un ultimatum. Si no aprobaba en Junio le llevaría conmigo a Barcelona, donde vivía solo, para forzarle a estudiar. Si en Septiembre no había pasado de primero, dejaría de pagarle los estudios y le pondría a trabajar.
Sabía que estaba jugando al póker. Ya era mayor de edad y podía decirme simplemente que en Barcelona no se le había perdido nada. Tampoco los sindicatos hubieran permitido que el hijo de un Directivo entrara a trabajar en la empresa. Pero funcionó.
Ví la misiva clavada con una chincheta en su mesa de estudio. En Junio, sorprendentemente, acabó primero. Al año siguiente se pagó él la matrícula. Y los siguientes. Que yo sepa, dejó de preocuparme, nunca volvió a suspender una asignatura.
Dos años más tarde acabó una ingeniería técnica. En la primera página de su proyecto fin de carrera incluyó esta dedicatoria:
"A mi padre que me forzó cuando era un inconsciente y ma apoyó cuando dejé de serlo"
Pensé que si existiera el título oficial de Padre, ese día me había graduado.